Breve apunte sobre sigilografía básica

Un sello se puede definir como la impronta obtenida sobre un soporte por la presión de una matriz con los signos distintivos de una persona física o jurídica para testimoniar la voluntad de intervención de su dueño. La matriz es el instrumento que se utiliza para sellar, lleva grabados en hueco los signos distintivos de su titular; la impronta, resultado de la operación de sellar, es la huella dejada por la matriz sobre un soporte maleable.

La función primordial del sello es la de autenticar los documentos. Esta finalidad la recoge Alfonso X el Sabio en Las Partidas. El término que emplea es el de “firmar” las cartas, es decir, afirmar, dar fuerza a la disposición escrita.

La validación del documento fue el uso más frecuente, pero no el único que tuvo el sello. También sirvió para asegurar cierres de cartas, sellar reliquias, acreditar a un mensajero, etc. Un uso notable de las matrices sigilares de los municipios fue el de marcar las campanas como prueba de propiedad.

Las partes de un sello son: el campo, la figura, el fondo, la leyenda y la orla.

campo sello figura sello fondo sello leyenda sello Orla sello

 

 

 

 

Los sellos se pueden dividir en bifaciales (dos caras impresas de igual tamaño) y monofaciales (una sola cara impresa) y en varias clases:sello de cera, sello de plomo y sello de placa.

El sello de cera alcanza una gran difusión en la Edad Media. La cera, en un principio natural, se mezcla muy pronto con pigmentos para darle mayor vistosidad En el reino de Castilla se utilizaba sin teñir, en tanto que en los reinos de la Corona de Aragón se prefirió el uso de la cera roja, preceptiva en la cancillería real. En Navarra se empleo también cera verde por influencia de las costumbres francesas. El sello de cera se colgaba de la plica por medio de tiras de pergamino, correillas de cuero, trencillas de seda o cordones de cáñamo.

Sello de cera roja de Jaime II, rey de Aragón

Sello de cera roja de Jaime II, rey de Aragón

Además de la cera se utilizaron también ciertos metales para sellar. El plomo se prefirió a la cera en privilegios y concesiones de carácter permanente por su mayor durabilidad. El sello de plomo, denominado también bula, se convirtió en el sello característico de la cancillería pontificia. Los reyes de Castilla lo utilizaron desde el último cuarto del siglo XII, y algo después también los de León y de Aragón. No se conocía, sin embargo, en la cancillería navarra. Se imprimían con unas tenazas que llevaban el tipo en sus extremos. El emperador, el papa y algunos monarcas se sirvieron también, aunque en contadas ocasiones de excepcional importancia, de un sello de oro para sellar las actas más solemnes. El sello de oro se imprimía por procedimientos mecánicos o se cincelaba a mano.

Sello de plomo de Fernando III el Santo, rey de Castilla y de León

Sello de plomo de Fernando III el Santo, rey de Castilla y de León

Cuando se difunde el uso de papel, especialmente en escritos de carácter burocrático de menor trascendencia, el sello de cera en lugar de colgarlo se adhiere al documento. Al ser el sello adherido o de placa, de menor espesor, fue necesario también reducir su tamaño para que no se quebrara. Para protegerlo se cubrió de un recorte de papel que adoptó habitualmente la forma de un rombo.

Sello de placa de Enrique IV, rey de Castilla y de León

Sello de placa de Enrique IV, rey de Castilla y de León

* Para más información visita la Exposición virtual “El sello medieval” en la web del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD)

** Imagen de encabezamiento de la entrada: Matriz para el sello del concejo de Miranda del Castañar (1370-1430). Fundación Lázaro Galdiano. Colección sigilografía. Gabinete, cajón 09, vitrina 22.6.